Separar párpados aquí: Recomendaciones

Esto es una batería de críticas rápidas (Sin spoilers).

Son 15 recomendaciones en total, entre cine y series.

Me resulta imposible escribir sobre todo aquello notable que veo en pantalla pero me he propuesto recopilar con relativa frecuencia lo más destacado. Sobre todo, lo más desconocidamente destacado. Como suele ser filosofía del blog, trataré de estimular e incitar al espectador a que le hinque el ojo a obras que pueden resultarle desconocidas o poco atractivas de entrada. En la selección hay alguna película ya estrenada en España (vía sala o vía dvd), otras que tienen fecha futura de estreno y muchas que, por desgracia, muy probablemente nunca dispongan de una. Para que no pase desapercibida ninguna de ellas, ni siquiera aquellas que parecen reservadas para ojos extranjeros con más suerte o con distribuidoras de mejor gusto y más valentía, escribo esta recopilación de recomendaciones de obras recientes. Todas sobresalientes, cada una en su estilo o su género.

 

La fascinación por el doble

 

La idea de tener un doble nos fascina y nos aterra por igual. No es nuevo, aunque recientemente parecen surgir más títulos con esta jugosa temática. Tampoco lo creo casual. En una época de canibalismo social donde, curiosamente, es el bosque el que no deja ver los árboles, la crisis de identidad en el individuo adquiere tintes virales. El deseo y el miedo de descubrir a un segundo yo, alguien idéntico a mi persona, responde a tantas necesidades como temores. Necesitas verte triunfar allí donde fracasas; temes verte triunfar allí donde fracasas. Necesitas ver valor allí donde siempre hay cobardía; temes ver valor allí donde siempre hay cobardía. Necesitas observarte desde fuera para conocerte desde dentro; temes observarte desde fuera para conocerte desde dentro. Necesitas cambiar para seguir siendo tú; temes cambiar para seguir siendo tú. Necesitas y temes una versión mejorada de ti mismo.
Necesitas y temes la paradoja.
Necesitas ver doble para ver con claridad.
Temes la claridad de ver tu doble.
Dualidades, divergencias iniciales y confluencias finales, filosofía, existencialismo, individuo como residuo social, el árbol que nadie ve en el bosque, el bosque lleno de agradados y agradecidos don nadies.
Todo esto y mucho más se aborda en tres fantásticas películas que, en mayor o menor medida, juegan con la idea del doble: Enemy, The double y Coherence.

La fascinación por el doble

Enemy

 

Antes de atreverse con esta película, el espectador debe comulgar con una idea: “el arte es mejor sentirlo que comprenderlo”. Y el estado de confusión puede ser el mejor estado en el que quedarse. El rompedor director canadiense Denis Villeneuve desdobla a Jake Gyllenhaal para tejer una estilizada e imprevisible telaraña visual donde nuestra atención y comprensión quedan atrapadas sin remedio. Muchos no sacarán conclusiones, y unos pocos conseguirán alguna de fabricación propia. Porque la peli no te da respuestas. En mi caso, y bajo mi interpretación, la clave para conseguir montar la historia reside en el parabrisas agrietado de un coche. Por otra parte, el plano final es uno de los más sorprendentes, impactantes y artísticamente arriesgados que se haya visto.

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The Double

Basada libremente en un relato corto de Dostoievski, con Jesse Eisenberg y Mia Wasikowska como protagonistas, la historia presenta a un ser débil, tímido, avasallado, perdedor y sin habilidades sociales invisible en una sociedad fría, competitiva y distópica. El individuo en cuestión permanece perdidamente enamorado de una vecina desde la distancia de su propia cobardía, y será esta atracción lo que en el fondo mueva toda la trama, con el catalizador añadido del doble. Un segundo individuo idéntico a él aparece en su trabajo y, poco a poco, se desvela triunfador y perfecto en todo aquello en lo que el protagonista fracasa. The double es una película genial que se desmarca del cine corriente. Resulta intrigante y posee una fotografía peculiar, con la inclusión de numerosos planos sumergidos en los colores primarios: rojo, azul y amarillo. Para definirla a través de referencias, se antoja una versión de La ventana indiscreta filmada por un David Lynch más estético que bizarro que pasa los tiempos muertos del rodaje releyendo la obra de Orwell.

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Coherence

Un grupo de amigos se reúne para cenar una noche en la que un cometa va a pasar especialmente cerca de la Tierra. En mitad de la velada empiezan a suceder cosas extrañas, y para el espectador todo se vuelve incertidumbre y enigma, tensión, escalofrío y psicología. Todo se vuelve un reto. Todo se vuelve interesante y complejo. Porque el inteligente guión, premiado con justicia en el Festival de Sitges 2013, nos mantiene intelectual y psíquicamente hiperactivos durante todo el metraje, mientras que sus imágenes consiguen mantenernos siempre expectantes. El logro cinematográfico se culmina con la naturalidad de los actores y un uso de cámara casi documental, con algunos planos de intencionada factura doméstica, tardíos en el enfoque o esquinados en el espacio. Se consigue así verismo y una involucración total del espectador, algo que suele ser talón de Aquiles en muchas obras de ciencia ficción. Y de catalogar Coherence como tal, en concordancia con todo lo expresado, decir que tiene más de ciencia que de ficción. El ángel exterminador de Buñuel bien podría ser el germen inspirador de una obra distinta y muy recomendable. Para terminar añado los tres comentarios críticos recopilados por una conocida web sobre cine con los cuales, por entero y por una vez, estoy de acuerdo:
“No puedes evitar amar una película que no sólo explica el concepto del gato de Schrödinger, sino que además bromea acerca de él”
Clark Collis: Entertainment Weekly

“Un testimonio del poder de las ideas inteligentes y las buenas interpretaciones por encima de las caras pirotecnias visuales”
Stephen Dalton : The Hollywood Reporter

“Birkit, en su primera película, consigue buenos escalofríos con sólo ocho actores y una sala de estar (…)”
Sara Stewart: New York Post

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La sublime sequedad del noir

 

Existe una cierta tendencia en el cine de género actual que nos retrae a los mejores policiacos de los 70. Nos devuelve la sencillez en la trama, para depositar la complejidad en el interior del puñado de personajes encargados de la función. Nos devuelve el drama sobrio, la escalofriante autenticidad y el realismo sucio. Nos devuelve las decisiones erróneas y la profunda oscuridad del pozo en el que puede caer el hombre. Nos devuelve la violencia sin adornos, el sentimiento de venganza bien anclado a algún pedazo de alma. Nos devuelve los silencios, nos devuelve las emociones. Nos devuelve el reflejo en un espejo social. Nos devuelve el crudo y bello lirismo.
Por ello, dadas mis preferencias cinéfilas, no puedo estar más agradecido.
Muchos de los creadores de esta corriente cinematográfica son jóvenes cineastas norteamericanos con ganas de poner muescas en sus cámaras. Hago alusión, entre otros, a Derek Cianfrance (The place beyond the pines [Cruce de caminos]), Scott Cooper (Out of the furnace), David Lowery (Ain’t them bodies saints [En un lugar sin ley]), Denis Villeneuve (Prisioneros), Jim Mickle (Cold in July) o Jeremy Saulner (Blue ruin), pero también podríamos ampliar el cubil e internacionalizar la camada incluyendo al australiano Andrew Dominik (Mátalos suavemente), al francés Jacques Audiard (Un profeta), al español Alberto Rodríguez (Grupo 7) o, por supuesto, al danés Nicolas Winding Refn (Drive), aunque con estos últimos suba la media de edad generacional. Incluso podríamos citar a uno de los primeros en trazar esta línea neo noir reciente, uno de los más consistentes y reputados, James Gray (Little Odessa), o a alguien que se sale del género pero comparte muchas características con los directores de su generación citados en primer término, como es Jeff Nichols (Mud).
Todas las obras de estos autores, cineastas hambrientos y de selectas influencias, han sido bien tratadas por la crítica especializada. A continuación destaco algunas de ellas, usando en varias ocasiones una metralla de nombres, adjetivos y frases cortas, lo primero que me venga a la cabeza al evocar la película en cuestión.

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Ain’t them bodies saints (En un lugar sin ley)

La poesía visual de Malick pero sin el vacío argumental tras el plano, al servicio de una historia. Bellas estampas de lento discurrir. Casey Affleck demostrando que es muy buen actor y Rooney Mara dándole réplica para evidenciar que ella es aún mejor actriz. Una pareja a lo Bonnie and Clyde convierte su romance en un amor de lastre eterno. Luchar contra el destino con la única certeza y única arma de un sentimiento profundo y real.

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Cold in July

Frío en Julio, precisamente lo que debe sentirse al ver una peli de este estilo. Un thriller indie que arranca con un hombre corriente disparando a un extraño que irrumpe en su casa en plena noche. A partir de ahí, una trama oscura donde enemigos y amigos se cambian la careta en constantes giros de guión, con un final que recuerda al Ex preso de Corea. Michael C. Hall (Dexter) hace un buen trabajo, Don Johnson también, pero el que se lleva la palma es Sam Shepard, a quien no le recuerdo un mal papel en años. Cualquier película en la que elija participar este actor veterano debe tener toda nuestra atención, ya que aparte de encarnar buenos personajes tiene muy buen gusto a la hora de rellenar su filmografía.

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Blue Ruin

Un vagabundo que tiene una razón para serlo, para aislarse. Una venganza por consumarse. Sangre, daños colaterales, familia. Una atmósfera opresiva. La terrible sensación de que podríamos llegar a ser el vagabundo. Y en algún punto del desarrollo, resulta fácil rememorar una frase de Tyler en El club de la lucha: “”Only after we’ve lost everything that we’re free to do anything”.

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Joe

Como una revisión de Mud pero a lo bestia; más dura, más visceral y más redentora. El niño protagonista, el mismo que en aquella: Tye Sheridan. Nicholas Cage ejerce de mentor del chico ante la crueldad de su padre alcohólico y realiza una de las mejores actuaciones de su carrera, sino la mejor. Con seguridad, la menos histriónica (quizás no sean logros difíciles en su caso, pero en fin). Supervivencia dentro del drama sureño, de la vida rural en una América ya más olvidada que profunda.

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Starred up

Sigue el camino marcado por la excelente Un profeta; una peli carcelaria británica de un realismo hiriente, sobrecogedor. Un joven agresivo es promovido (starred up) del correccional a la cárcel con solo 19 años. Nada más llegar quiere hacerse notar. No en balde, guarda un vínculo con una leyenda presidiaria, un recluso que cumple larga condena entre esas mismas paredes. La rama institucional más corrupta entra en conflicto con una facción penitenciaria que realmente cree y lucha por la rehabilitación social del preso, y en medio de todo eso se sitúa el violento novato, del que ambos bandos tiran en diferentes direcciones con la intención de mostrarlo como el paradigma de su postura. Este personaje central está terroríficamente bien encarnado por un actor inglés prometedor, Jack O’Connell, a quien también veremos dentro de poco en una película aclamada en distintos festivales, ’71, y en la primera obra de Angelina Jolie como directora (contra pronóstico, pinta interesante). Pero el peso pesado de la función es el genial Ben Meldenshon, un actor que clava este tipo de papeles (en los que parece haberse especializado) y para el que se pueden repetir las palabras dedicadas a Sam Shepard: peli que haga, peli de obligado visionado. En Starred up está brutal.

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El tema racial posee un enfoque más sutil que en otras obras de este subgénero, lo que se agradece, ya que el espectador es quien juzga dichas relaciones, aprecia las complicaciones, la superación de tabús y los méritos a nivel humano de los personajes entre barrotes. Para acabar, resaltar que a día de hoy tiene un 83 sobre 100 en Metacritic, promedio de las valoraciones de 20 críticos. De dejar nuestras elecciones de manos de un medio especializado, ese medio debería ser siempre Metacritic. Quien siga la fantástica web sabrá lo complicado que resulta conseguir siquiera un 70 de valoración, debido a la abierta y profesional objetividad del método usado para las valoraciones (básicamente, solicitud y recopilación de notas de distintos medios especialistas para crear una única puntuación media. Por tanto, mucho más fiable y más justa con una película que aquella que pueda dar un solo crítico, bajo una única opinión).

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Out of the furnace

Dentro de las obras recomendadas y agrupadas bajo el epígrafe La sublime sequedad del noir, he dejado para lo último la que posiblemente sea la mejor. Sin duda, su casting es soberbio. El elenco incluye a Christian Bale, Casey Affleck, Woody Harrelson, Zoe Saldana, Willem Dafoe, Forrest Whitaker y Sam Shepard. Sí, coge aliento. Y no hay que olvidar que se trata de una producción menor, prácticamente cine independiente, lo que habla a las claras del potencial que debieron ver en el proyecto desde el principio estos actores consagrados. Un potencial que conserva la película, una historia de sentimientos atrincherados y dureza bajo y sobre la piel. De nuevo, la violencia sin escapatoria de unos Estados Unidos fantasmales. Sacrificar el futuro personal por un mísero presente familiar, puede que por solo unos instantes. Para no resumir la trama de forma convencional, aquí va una tormenta alusiva: Falta de oportunidades. Deudas. Hermanos. Un currante. Un ex militar roto y desquiciado. Un accidente. Una condena. Una segunda oportunidad que se resbala. White trash. Peleas ilegales. Oscuridad, soledad y metanfetaminas. Un ciervo. Un rifle con mira telescópica. Simbolismo. Un amor que recuperar.

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Además, dos de los mejores instantes interpretativos en toda la carrera de Christian Bale, realmente sobrecogedores; Casey Affleck en estado de gracia, espeluznante; Woody Harrelson de auténtico cabrón, un psicópata que consigue acojonarnos con cada irrupción en pantalla. Una película que guarda en sus fotogramas mucho más de lo que parece a simple vista, que ya es mucho. Sobriedad, crudeza, desesperación y violencia orquestada por Scott Cooper, director al que ya han contratado para una gran producción, Black Mass, un thriller policiaco con la mafia irlandesa basado en hechos reales, y que cuenta con otro reparto escandaloso.

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La mirada rasgada; el talentoso cine asiático

La mirada rasgada

New world

Una elegante película de gangsters con un guión imbricado donde se suceden las traiciones en medio de una lucha provocada por un vacío de poder, por un trono que ocupar. Agentes infiltrados, un personaje principal muy bien perfilado psicológicamente, violencia en las dosis justas y necesarias para la trama, policía manipuladora y despiadada, Choi Min – Sik y un tema central de B.S.O. fantástico. Lo tiene todo. De las mejores películas versadas en organizaciones criminales que se han hecho en los últimos años.

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Drug war

Tenemos de regreso al mejor Johnnie To con un neo noir magnífico, superclase. La lucha antidroga, como apunta el título, es el tapiz de una historia que crece y crece a medida que avanza el metraje. El trabajo policial y los métodos criminales son expuestos de forma fascinante. Impecable factura visual y, cómo no, secuencias de tiroteos a la altura de muy pocos realizadores (de hecho, considero que el hongkonés en este apartado solo tiene por delante a Michael Mann). Aunque su escena más lograda quizás sea aquella en la que un policía suplanta la identidad de un narcotraficante en una peligrosa reunión de negocios. Película absorbente y vertiginosa, de las que prescinden de explicaciones obvias y cuentan con la inteligencia del espectador.

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Unforgiven (Yurusarezaru mono)

Ambientada en el Japón de finales de siglo XIX, se trata de una revisión de la historia ya contada por Eastwood en Sin perdón, lo que de entrada le resta algo de mérito en la comparación, pero, sin embargo, no me tiembla el pulso al escribir que, de haber sido ambas obras coetáneas, de estreno simultáneo, no tengo claro cuál de las dos se habría llevado la etiqueta de obra maestra. Y con el alcance de dichas palabras, el buen cinéfilo ya puede imaginarse la grandeza de esta película, que supera claramente a su referente oscarizado en dos aspectos técnicos: fotografía y banda sonora. Las imágenes captadas por la cámara japonesa son espectaculares, cargadas de una belleza abrumadora, poesía silente. La música compuesta para la historia es sencillamente virtuosa y emocionante, con un empaste perfecto con la imagen.

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Por añadidura, Ken Watanabe está imperial como el ronin resucitado para la espada y la venganza. Unforgiven es de esos contados remakes (si se pude llamar así) que están a la altura y merecen la pena. En la revista Empire se ha dicho de ella: “La mezcla de samurái/western alcanza un magnífico resurgimiento con esta preciosa e inteligente adaptación del clásico de Eastwwod”.

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La pequeña pantalla supera a la grande: excelencia televisiva

 

Breaking bad, Juego de tronos y True detective son series que a estas alturas ya se recomiendan solas. Siguiendo el espíritu y objetivo de este artículo, me gustaría llamar la atención de otras tres series que todavía no tienen el reconocimiento que merecen. Y digo todavía porque creo que, tarde o temprano, el foco mediático, crítico o la masa televidente, puede que las tres cosas, recaerá sobre estas fantásticas obras rodadas para televisión.

Excelencia televisiva

Gomorra

Impresionante serie italiana que sigue la peligrosa senda marcada por el escritor Roberto Saviano. Realismo en todos los aspectos de este magnífico fresco de una Nápoles totalmente moldeada (deformada, más bien) por la Camorra, la mafia local. Familias destrozadas, violencia temprana y ninguna escapatoria. Conexiones políticas, empresariales y, sobre todo, criminales a pequeña y gran escala. La tensión y el drama se van macerando para que explosionen en unos capítulos finales de infarto. Se aprecia que los creadores se han visto varias veces Los Soprano y The Wire, afirmado en el mejor sentido. De hecho, excluyendo producciones de HBO, Gomorra sería de las tres o cuatro series favoritas de servidor, desde ya. Televisión de matrícula de honor. Ocho capítulos con segunda temporada confirmada.

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The red road

Viaje al reducto de una nación orgullosa y casi exterminada. Jason Momoa es un descendiente de los pieles rojas y borda el papel de delincuente y misterioso tipo duro. Un asesinato primero, y un atropello después, impulsan la trama policiaca en esta localidad rural americana. Un agente de policía comprometido con su hogar y su familia hasta cualquier final posible y a pesar de las posibles consecuencias de sus actos es el contrapunto del personaje de Momoa. Al menos, en un inicio. Porque el pasado retorna para todos. Secretos, juventud perdida y prejuicios raciales son otras de las brochas que pintan estos seis capítulos, renovados por una segunda tanda por Sundance Channel, emisora que ha dado un tremendo salto de calidad en sus producciones en los últimos tres años. Para otra muestra, seguir leyendo a continuación.

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The honourable woman

Mini serie de ocho episodios producida por la BBC en colaboración con Sundance Channel que aborda el conflicto Israelí – Palestino y sus ramificaciones empresariales y políticas a nivel internacional. Dos momentos temporales separados ocho años que confluyen irremediablemente, en especial para Nessa Stein, una poderosa empresaria que abandera la paz en Oriente Medio y pelea por mantener su imagen y la de su compañía limpias a toda costa. Pero el idealismo y las buenas intenciones encontrarán numerosos obstáculos, empezando por el secuestro del hijo pequeño de una amiga árabe y el presunto suicidio del contratista a quien se le había asignado un proyecto multimillonario en Palestina. A partir de aquí, la intriga se complica magistralmente lo inenarrable, como en todo gran relato de espionaje. Los capítulos contienen frases de diálogo que son auténticas perlas, giros y revelaciones poderosas, escenas que el mismísimo Hitchcock aplaudiría entusiasmado, encuadres y composiciones fotográficas que dan ganas de enmarcar y colgar en la pared, todo gracias a un trabajo de dirección que no se conforma con los convencionalismos y es creativo, y unos intérpretes entregados y convincentes en sus roles en todo momento, incluida Maggie Gyllenhaal, la protagonista, quien no es actriz de mi devoción. En todo caso, realiza un gran trabajo, aunque no compartiré esa percepción de actuación sobresaliente que con mucha probabilidad se instaurará entre la crítica y el público. Abusa de la risa nerviosa (un recurso fácil) y se le escapa demasiado a menudo una sonrisa pánfila de niña pija y mimada que puede apreciarse fuera de contexto en prácticamente la totalidad de su filmografía, lo que puede llegar a ser irritante y hacerte pensar que es algo innato en la persona y no en la profesional. Pero en términos generales, insisto, está bastante bien. Eso sí, se ve superada por su compañera de reparto, Lubna Azabal, quien se muestra rocosamente angulosa y magnética, lanzando ese silbido sordo de sirena sufrida que atrae y repele a los hombres por igual. La actriz de ascendencia marroquí no es el único punto en común con Incendies, la gran ópera prima de Denis Villeneuve, pero la serie tiene una identidad propia y genuina.

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La franja de Gaza, proyectos de telecomunicaciones, servicios secretos de peso mundial como el MI6, la referencia de rigor al ajedrez, el inmisericorde brazo ejecutor, enrevesados tentáculos e intereses múltiples, ni siquiera falta un sombrero panameño. Lo tiene todo. Ingredientes de difícil cocción y elaborada receta con los que no es fácil ser creativo y riguroso con la escabrosa realidad al mismo tiempo, pero que con el suficiente empeño artístico se puede lograr un producto televisivo de un nivel superlativo, como el que nos ocupa. Sus dos últimos capítulos no dan tregua y superan cualquier expectativa. El episodio 7, en especial, titulado The hollow Wall, con su montaje en paralelo para mostrar las acciones homólogas de las dos protagonistas y con ese final taquicárdico, puede que sea el capítulo del año. Respecto al desenlace, consigue converger y cerrar todos los frentes argumentales y atar todos los cabos de forma excepcional, y lo que es mejor, de manera realista y verosímil, algo mucho más complicado de hacer en este caso y con solo 8 capítulos que en determinada serie de 5 temporadas a la que por ausencia de complejidades argumentales y verdadero potencial de desarrollo le sobraban las tres de en medio. Me refiero a una que necesitó de una llamativa ametralladora made in McGyver acoplada a un portabultos para cerrar la historia y arrebatarle los Emmys a la serie de detectives definitiva y obra televisiva de la temporada. Esperemos que no suceda nada similar con la de espías definitiva: The honourable woman. Apasionante y exageradamente buena.

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Para terminar de orientarles (o de desorientarles) y de convencerles (o de espantarles) añado las palabras que se pueden escuchar en voz en off de boca de la protagonista en el comienzo de cada capítulo y que suponen la clave, esqueleto y esencia de la serie, seguido por un enlace a los títulos de crédito, una cabecera que seguramente defina la obra mejor que ningún texto y permita vislumbrar las altísimas cotas de calidad que se alcanzan.

“¿En quién confías? ¿Cómo los sabes? ¿Por cómo aparecen? ¿o por lo que dicen? ¿por lo que hacen? ¿Cómo? Todos tenemos secretos. Todos decimos mentiras, solo para guardarlas los unos de los otros, o de nosotros mismos. Pero a veces, raramente, algo puede pasar que no te deje otra opción más que revelarlas. Para que el mundo vea quién eres realmente. Tu yo secreto. Pero casi siempre contamos mentiras. Ocultamos nuestros secretos a los demás, a nosotros mismos. Y la forma más sencilla de hacerlo es que ni siquiera sepas que lo son. Así que cuando piensas en ello de esa manera, es asombroso que confiemos en alguien.”

→ Enlace a:  títulos de crédito de The honourable woman

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Parábola Durden

P.D: Breakin bad fue una serie que me gustó, no quiero dar la impresión contraria, pero el altar en el que está es de cartón. No está a la atura de Los Soprano, The Wire y ni siquiera de la mencionada True detective, básicamente por tirar continuamente de recursos facilones, repeticiones, cliffhangers y giros inexplicables dentro incluso de un mismo capítulo. Es una número uno de cara a las masas, entendible porque la idolatría se la ha ganado más por pirotecnia y vértigo que por arte y profundidad, si se me entiende. Ya ni mencionar a los neo nazis y narcos mejicanos de chiste que salen en pantalla. De haber retratado más fielmente a los auténticos, la serie habría durado las dos temporadas que precisaba, sin más recorrido de relleno. Ah, y Aaron Paul se come a Brian Cranston.

Categories: Metralla creativa

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