Las mejores secuencias de cine del 2015

 

En esta entrada recopilo las que son, a mi gusto y entender, las mejores secuencias de cine del 2015. Pertenecen a películas estrenadas en España este año (requisito) y son de estilo variado. En la selección se destacan secuencias de todo tipo: secuencias de inicio, secuencias finales, secuencias de acción, secuencias perturbadoras, secuencias emotivas, secuencias visualmente bellas, secuencias de técnica prodigiosa, secuencias cargadas de simbolismo… Al extirparlas de la historia y presentarlas sin contexto fílmico, sin haber visto y sentido cómo se han fraguado, es lógico que las secuencias pierdan algo de “punch”, pero creo que en la mayoría de los casos se puede apreciar la calidad y se puede percibir la magia. Algunas me han vuelto a poner la piel de gallina o a cincelar en el rostro esa sonrisa bobalicona de admiración incrédula. Trataré brevemente de explicar sus virtudes y de expresar lo que me transmiten sus imágenes. A un tiempo, muchos de los comentarios sirven de pequeña crítica personal de la película en cuestión. De cualquier modo, podemos ver y disfrutar de un buen número de secuencias originales incluidas en la lista, ya que se añaden los videos respectivos o los enlaces que conectan con estos.

He procurado evitar spoilers, por lo que las escenas más reveladoras desde el punto de vista narrativo aparecen con foto y enlace adjunto.

El orden de veinticinco de las treinta secuencias es aleatorio, pero he señalado mis 5 favoritas, reservándolas para el final de la entrada.

Aquí comienza a estirarse el látigo con las 30 secuencias cinematográficas + buscadas del 2015:

Sci-fi night

Ex Machina

La secuencia pertenece a la obra de ciencia ficción que está acaparando menciones y aplausos por todas partes, entre otros motivos por contar con dos de los tres mejores intérpretes del curso cinematográfico en España. El personaje de Oscar Isaac está algo achispado y nos sorprende con este baile a dúo con la seductora Sonoya Mizuno. Una escena inesperada que nos arranca una carcajada. La secuencia más pegadiza del año.

  • Aunque el video ponga Spoiler, no considero que lo haya.

 

 Graba tú que a mí me da la risa

Nightcrawler

Un taxi driver de nuestro siglo. Un sociópata que cabalga un Mustang con las riendas de la ambición. Sin escrúpulos, sin empatía, sin conciencia. En todo mercado competitivo, la crueldad marca la diferencia. En el ámbito de los noticiarios de sucesos, Lou Bloom llegará a la cima. Aunque lo que escale para llegar hasta allí sea una montaña de cadáveres. La secuencia estrella de la película empieza con la grabación de un tiroteo en una cafetería, prosigue con una vertiginosa persecución en coche y se llega a este desenlace asombroso. La broma de mal gusto.

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No eres importante. ¡Acostúmbrate!

Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)

La hija le abre los ojos al padre usando fórceps para partos de gorila. Todo aquel que conserve una visión romántica del arte, de su arte, reaccionará del mismo modo que el protagonista. Quedará en shock, con la reflexión en metástasis. Los nuevos tiempos llegan sin avisar y se marchan sin despedidas. Lo difícil es encontrarse en el medio. Adaptarse. Excelente monólogo envalentonado de Emma Stone, con mérito extra si recordamos que está encuadrado en un larguísimo plano secuencia, donde a los intérpretes el fallo les pesa casi tanto como la simple posibilidad de fallar.

 

 

Lazos familiares, nudos carcelarios

Convicto

Lo de Jack O’Connell en esta película taleguera es toda una exhibición. Chulería, agresividad, contención, sufrimiento y, al final, la catarsis. Dentro del subgénero carcelario, Starred Up (Convicto) se cuela desde ya entre las distinguidas, en la estela de Un profeta, la referencia absoluta para cualquiera que pretenda lograr una buena recreación del ambiente en chirona. Posee varias secuencias que se quedan presas en el recuerdo, como la defensa del recluso en su celda o esas reuniones para la rehabilitación social que se detonan con un parpadeo a destiempo, pero es oportuno remarcar la secuencia final, donde la equilibrista relación paterno filial se inclina definitivamente hacia uno de los dos extremos: amor u odio.

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Cazador cazado

El último cazador

En una de las perlas ocultas del año, estreno que nos llegó con mucho retraso, un cazador se alquila hospedaje en un hogar roto de la Tasmania profunda. El cazador va en busca de una presa casi mitológica, quizás el último ejemplar de su especie. Pero a medida que rastrea al animal por las montañas y pasa días en compañía de la familia que le acoge sus valores cambian. Va sintiendo vínculos con la presa solitaria que persigue y con los niños que duermen bajo su mismo techo. En esta escena, el crío le ayuda a arreglar un viejo generador y la luz eléctrica irrumpe en la casa después de mucho tiempo. Se convierte en un momento de felicidad celebrado por el forastero y por los pequeños. Lo hacen al ritmo de un joven Bruce Springteen. The boss era el artista favorito del padre desaparecido y un paciente vinilo sufre la caricia olvidada de una vieja aguja con la llegada de la corriente eléctrica. Entonces la madre sale de su letargo inducido por medicamentos. Embrujos de Hamelin, se levanta de su cama sin ayuda por primera vez en un largo periodo y acude emocionada al abrazo de… ¿su hombre? Secuencia sencilla y con un encanto especial.

 

 

Sobrevivir entre el enemigo

‘71

En la Belfast de principios de los setenta, un soldado británico herido de gravedad intenta escapar de un edificio cercado por miembros del IRA. Secuencia emocionante, trágica y filmada con nervio por un debutante que se lleva matrícula de honor. De esas películas que nunca tendrán todos los laureles que se merecen.

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Colmillos pop

Una chica vuelve sola a casa de noche

La película es extraña y envolvente, como no podía ser de otra forma en una película de vampiros iraníes. Se escapa de los tópicos y su fotografía en blanco y negro es gloriosa. Esta escena tiene lugar en el cuarto de la chica, la vampiresa y protagonista, inmediatamente después de una fiesta de disfraces. El chico, paradojas del destino, va disfrazado de conde Drácula y desconoce la naturaleza sanguinaria de su acompañante. Ella lucha contra esa naturaleza con la estaca de un nuevo sentimiento. Nosotros sufrimos hipnosis a cámara lenta.

 

 

Pelea a tres puños

Mad Max: Fury road

¿Quién nos iba a decir que era posible coreografiar de forma convincente una impactante escena de pelea entre una mujer manca, un hombre con bozal encadenado a un muchacho inconsciente y varias super modelos interviniendo con la intermitencia del miedo? Pero claro, para empezar, ¿quién nos iba a decir que Mad Max: Fury road sería lo que es? El regreso a la ciudadela es alucinante, las secuencias nocturnas tienen una fotografía añil extraordinaria, pero por no incluir todas las secuencias, me decanto (por ahora) por esta breve muestra de la grandeza de Mad Max.

 

 

¿Se encuentra el ciudadano 4?

Citizenfour

La historia de Edward Snowden es demasiado real para ser llevadera, una de esas verdades que se escurren en algún punto entre la escucha, la indignación y el olvido más sano. Solo así se explica que la revolución de masas aún no haya tenido lugar. En este soberbio documental, de esos especiales que consiguen recoger los hechos desde su origen y no recolectando fragmentos a posteriori (Amy juega en la misma liga y es incluso mejor), se consigue suspense y una tensión conspiranoica digna de mención. A pocos minutos del comienzo de Citizenfour, tras las presentaciones personales entre los periodistas y Snowden, se vive una situación acongojante dentro de la habitación de hotel donde se hospeda el americano non grato. El miedo llega con el timbre de un teléfono.

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Bienvenidos a la frontera

Sicario

No es solo un comienzo, es una contundente declaración de principios. Esto es lo que vas a encontrar en la película si tienes las agallas de seguir viéndola, parece decir el realizador. Imágenes honestas con el espectador que tiene delante y con el tema que tiene detrás. Por ello, hay crudeza, un realismo enfermizo retratado con suma destreza y elegancia, y una acción filmada con el propósito de golpear los pechos cinéfilos más curtidos y conseguir rasgar la piel del tambor, por mucho que esté acostumbrada al percutir desaforado de los latidos. Villeneuve se ha llevado a su terreno la frase de Minier: “En una novela, la violencia tiene que ser tan difícil de tragar como una bola de carne llena de nervios”. Toda buena película que se precie debería arrancar de un modo similar. Brutal escena de apertura en una obra llena por completo de secuencias magníficas, desde este inicio hasta su final inmisericorde, fragmento que podría estar en esta recopilación por derecho propio. Pero había que elegir. A raíz del descarte, diversifico en cierta medida para abrir el abanico de la recomendación y de paso evito spoilers. Bienvenidos a la frontera.

 

 

Léeme los labios: Fuck you

Whiplash

Superar tus miedos y usar la rabia para sacar el talento a flote. Retar al villano que te ha pulido a latigazos y ver cómo se enorgullece de lo que te ha hecho, de aquello en lo que te ha convertido por las malas. Porque quizás no había otro camino. Para sacar al genio muchas veces no basta con frotar la lámpara. En ocasiones hay que golpearla con un bate en llamas. Sonido, iluminación, montaje, un temazo de jazz y una sonrisa fuera de plano que supone leyenda automática y un Oscar interpretativo.

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Amenazas de sobremesa

Black Mass

El gángster Whitey Bulger alcanzó un punto en el que desconfiaba hasta de su sombra, condición que le llega antes o después a cualquier capo mafioso. En esta secuencia, la más destacada dentro de una película mediocre que pudo ser grandiosa (su director firmó hace unos años Out of the furnace, un peliculón oscuro con un elenco de actores mayúsculo), el personaje interpretado de forma inmejorable por Johnny Depp amenaza “bajo el mantel” a un compañero de negocios. Pero no se conforma con eso. A continuación sube las escaleras e intimida a su mujer. Son dos momentos siameses que disparan la tensión, gracias a una interpretación portentosa.

 

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Duelo en el bosque

Star Wars: El despertar de la fuerza

En año de entrega galáctica, la inclusión de una pelea con espadas láser en el top de secuencias se podía prever. No se trata de un enfrentamiento entre maestros que despliegan movimientos asombrosos con el arma Jedi por excelencia. Realmente son golpes sencillos y mandobles inexpertos los que vemos en pantalla. Sin embargo, la escena, con ese pinar nevado por escenario, resulta épica. Y lo que es más importante aún, coherente con la historia y con los personajes, todos ellos nuevos, novatos en estas lindes, a medio fraguar en una primera película de esta tercera trilogía. Además hay que considerar el factor empático, el efecto que crea en el espectador ver a esos jóvenes personajes empuñar el sable luminoso por primera vez. Una secuencia muy, muy disfrutable enclavada en un entretenimiento de primera categoría. Pura magia y evasión en una sala de cine. Si fuera seguidor de la franquicia, de los de toda la vida, quizás me importunase más el hecho de que el guión solo sea un Frankenstein fílmico formado con astucia y por interés a partir de los momentos más acertados y recordados de los dos primeros episodios en orden cronológico natural. Pero como no lo soy…

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Speak low when you speak, love

Phoenix

Una cantante recupera su voz y su identidad en esta secuencia. Ha sufrido en la guerra, la han desfigurado por dentro y por fuera, y ella solo ha luchado por una razón: recuperar su amor perdido. Él no la reconoce o no quiere reconocerla. De hecho, tiene un plan para conseguir dinero y le propone un trato: debe hacerse pasar por su mujer fallecida. En otras palabras, ignoradas o no por él, debe hacerse pasar por ella misma. En este final, que eleva la película y la saca del montón, tratan de culminar el timo. Sin desvelar demasiado, el caso es que el timador se ve timado y la timadora recupera su dignidad.

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Sal en la herida

Slow West

El amante cruza océano y continente en busca de su amor fugado. Al dar con ella, las cosas no suceden como cabe esperar. El guionista y director hace gala de un peculiar sentido del humor al representar gráficamente esa expresión que se nos pasa por la cabeza en determinado instante. Un recurso casi poético que destila la risa del drama. En un western de lo más original, un final acorde. Atípico donde los haya. Magnífico donde escasean.

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Descuento para polis

Puro vicio

Inherent vice es una comedia chocante y lisérgica que muy pronto se pone a la deriva, a merced de sus excesos (en sintonía, eso sí, con el perfil del protagonista y con el contexto social en el que se desarrolla la trama). Por suerte, en el primer tramo podemos rescatar secuencias como la que nos ocupa. No debe sorprendernos, ya que incluso en un fiasco, gente como Joaquin Phoenix y Paul Thomas Anderson consigue dar la talla. El detective privado más hippie visto en pantalla sigue una pista hasta un burdel. Lo que allí sucede y la forma en que reacciona el personaje no tiene desperdicio.

 

 

Truth or dare?

Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)

Desde mi punto de vista, el guión es lo que verdaderamente engrandece Birdman. Es un texto imbricado y lleno de reflexiones de todo tipo: existencialistas, generacionales, artísticas… Varias de las mejores líneas de diálogo están tendidas desde una azotea de un teatro de Broadway. “Eres cualquier cosa menos invisible. Eres grande. Eres una especie de desastre genial, como una vela ardiendo por los dos extremos. Pero es algo precioso”. Y tanto. No se me ocurre un lugar más idílico para tener un romance. Se ve que a Iñárritu tampoco.

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Ninguno alcanza la salvación

Kingsman: Servicio secreto

Reconozco que la película no me entusiasmó como a la mayoría, según parece. Ni muchísimo menos. La verdad es que a estas alturas me cuesta creerme un villano que quiera controlar el mundo y para más inri lleve gorra ladeada y chándal a juego. Si además la obra no sabe si tomarse en serio a sí misma o decantarse por la parodia, se queda en tierra de nadie y yo no consigo involucrarme lo más mínimo. De igual modo, reconozco que la secuencia de la iglesia merece un hueco en esta entrada. Simplemente por tratarse de una de las secuencias más rastreadas y comentadas del año, por haber sido censurada y cortada directamente de la proyección en varios países, hay justificación y justicia en su listado. Una de las escenas más violentas del 2015, aunque hablando de violencia, eso siempre es relativo. Una bacanal eclesiástica que cambia el vino por la sangre. Cierto comentarista deportivo lo definiría con una sola palabra fetiche: despiporre.

 

 

Lejos del ruido, cerca de la sinfonía

Lejos del mundanal ruido

Cada vez que Carey Mulligan comienza a cantar en una película, se sublima el instante. Los realizadores que han tenido el placer de dirigirla conocen la virtud de la actriz británica y la ponen de manifiesto con oportunismo y buen ojo. O buen oído. Tras interpretar canciones y lograr escenas fantásticas en Shame o Inside Llewyn Davis, ahora hace lo propio en la adaptación de Vinterberg, una bella historia de corte clásico narrada con delicadeza y disimulo melodramático, con sus puntos fuertes en la fotografía y en la maravillosa banda sonora (de las mejores del año). Resulta interesante apreciar el posicionamiento de los protagonistas en el trío amoroso a medida que discurre la melodía.

 

 

Velos orientales

The assassin

The assassin no es una película fácil. La primera vez que la vi no me gustó, pero me dejó esa sensación extraña, ese cosquilleo de que había más que apreciar de lo apreciado inicialmente. En el arte soy un hombre de segundas oportunidades, así que lo intenté de nuevo. En aquella ocasión, la dejé a medio. Ni pude acabarla. Lo curioso es que la sensación sorda, el reclamo que me producía, aumentó. Y se ve que en realidad soy un hombre de terceras oportunidades porque probé una vez más. Mi tenacidad tuvo recompensa. Definitivamente, The assassin es una película lenta y de laboriosa masticación, pero cuando consigues saltar los desfiladeros temporales de la historia e involucrarte en esos ambientes de ensueño, es una delicia. Por otra parte, la fotografía no necesita de un segundo visionado para ser calibrada: las imágenes son excepcionales. La cámara de Hou Hsiao-Hsien mantiene las distancias la mayor parte del tiempo, guardando la misma cortesía extrema de los personajes chinos que aparecen en pantalla. Por ello, muchas veces parece que estamos espiando sin permiso, invadiendo la intimidad sagrada de una corte imperial. Realmente estamos adoptando la perspectiva secreta de la protagonista, una asesina sigilosa como un suspiro en un huracán. El papel lo interpreta Shu Qi, por lo que, aparte de sigilosa, la asesina posee la sutileza de las grandes damas y una belleza casi inverosímil. En esta secuencia, el maestro de fotografía deja que unas cortinas translúcidas y unos velos colgantes se interpongan entre la escena y el objetivo, colocándole a la imagen unos filtros casi mágicos. Consigue aportar un cariz místico, casi onírico a la secuencia. Lo de las finas cortinas ondeando por corrientes de aire es un elemento recurrente en la obra pero aquí alcanza su mayor y mejor expresión. Esconde, muestra, distorsiona, engrandece. En el enlace que aparece a continuación solo podemos degustar un pequeño retal de la secuencia, próximo a su final. El comienzo de la misma es incluso mejor, aunque estos dos minutos escasos sirven de igual modo para ejemplificar el recurso fotográfico y narrativo en cuestión.

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Desvelarse en el salvaje oeste

The homesman

Si hay una secuencia de western que capte mejor la esencia de esa época que se busca transmitir en el viejo género cinematográfico, yo no la recuerdo. Una barcaza para cruzar un río. Un hombre solitario en la noche. Una botella de whisky para olvidar. Una canción, un banjo y un baile. Pero sobre todo, unos disparos ante la increpación y una frase para resumirlo por entero: “Esto es el oeste, maldita sea”. Luego se sigue bailando. Una última escena, con las sogas de la trama ya anudadas, que te coloca una sonrisa y se convierte a la vez en despedida y homenaje a otro tiempo y otro cine.

 

 

Música para oídos sordos

Timbuktu

Un pueblo queda bajo un régimen radical islamista. Poco a poco los habitantes se ven sometidos. Poco a poco se va prohibiendo todo. Poco a poco se va prohibiendo vivir. Esta escena es consecuencia directa de otra escena previa, allí donde vemos a un grupo de jóvenes tocar y cantar en su propia casa, a pesar de que la música está prohibida por el sinsentido de las directrices terroristas. El castigo, veinte latigazos. La secuencia es dura pero soportable hasta el instante en el que la chica encuentra la forma de sobrellevarlo. Un canto a la vida, literalmente. Creo que ningún instante cinematográfico me había estrangulado tan rápido con manos invisibles. En milésimas, la piel se erizó, los lagrimales se vieron estrujados y el ahogo acudió a mi garganta. El visionado de Timbuktu se antoja necesario. A través de escenas conmovedoras y de un precioso ejercicio fotográfico se retrata el drama irracional que se alcanza con los malditos extremos religiosos.

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Emociones animadas

Inside out

Lo de Pixar no tiene nombre. Crear una película tras otra que consiga, gracias a sus capas, alucinar a niños y adultos por igual está solo al alcance de unos pocos privilegiados. Y parecen estar todos a sueldo de esta genial compañía. Del revés posee una de las ideas de partida más originales de los últimos años. Al desarrollarla, dicha idea se eleva a la máxima potencia artística, consiguiendo aunar humor, emociones, diversión y ciencia. Es algo único. Una obra maestra de la animación, a la altura de Wall-E. Un master en educación emocional condensado en 90 min. Esta porción de escena quizás sirva para dejar patente esa magia de la que hablo:

 

 

Que así sea

El año más violento

La resolución de esta trama de ambición y supervivencia entre tiburones es un broche más que digno. Los actores del momento, Oscar Isaac y Jessica Chastain, nos deleitan durante todo el metraje con sus interpretaciones y en el final no será distinto. El protagonista acaba por asumir que para levantar un imperio hay que ensuciarse las manos y la conciencia. Para lo primero, debes encontrar alguien que te las limpie. Para lo segundo, debes aprender a convivir con la suciedad. El simbolismo de ese agujero en el tanque por el que se escurre el petróleo, toda una hemorragia de remordimientos que necesita ser taponada cuanto antes, es de una brillantez insultante.

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¿Solo o acompañado?

Star wars: El despertar de la fuerza

La mitad de los mortales ya ha visto la película, así que muchos sabrán la secuencia a la que aludo sin necesidad de entrar en spoilers. Aparte de la trascendencia y la pegada emocional de la escena, me gustaría realzar el oportunismo de la luminaria, ese haz de luz que se cuela por una claraboya alta de la cúpula tan solo para acarrear la oscuridad a su marcha. El simbolismo en la idiosincrasia de una saga. El simbolismo de una elección.

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TOP 5

 

Sin tempo para esconderse

Whiplash

De las escenas más comentadas por esta época el año pasado, cuando se acercaba la temporada de premios estadounidense. J.K. Simmons aquí está inmenso. Borda su terrible personaje en una historia sencilla donde todo encaja. La ópera prima del prometedor Damien Chazelle funciona como una bomba de oxígeno para el artista en su sacrificio, para todo aquel en una búsqueda vocacional solitaria. Porque mal de muchos, consuelo de artistas.

 

 

Muy vivos en el día de los muertos

Spectre

Todos los viejos ticks de las viejas sagas no son recuperables en estos tiempos. De traerlos de vuelta, hay que dosificarlos y adaptarlos a las nuevas generaciones. Abrams sabe de lo que hablo; Sam Mendes parece que no tanto. Ya en Skyfall se la jugó, pero ahí el clasicismo de su pirueta cinematográfica le salió bien. En este nuevo intento se pasó de rosca y Spectre se antoja por tramos como una peli caricaturesca, de acción inconexa (dios, ese final…). Pero en algo nunca fallan las nuevas películas de James Bond: sus comienzos son memorables. Como diría un gran director ya desaparecido: “Una película debe comenzar con una explosión, y de ahí, para arriba”. La esencia de esta expresión ya fue capturada por Campbell en su obra maestra titulada Casino Royale, continuada la tradición en Skyfall (olvidemos Quantum of Solace, por favor), y ahora en Spectre ocurre de nuevo. La secuencia de apertura grabada en Méjico es, de largo, lo mejor de la última entrega del espía británico por antonomasia. Espectáculo para los sentidos, tomando muchos riesgos técnicos y humanos para lograrlo. En el vídeo que se enlaza averiguamos alguno de los secretos de este inicio increíble.

Un extra realiza acrobacias en un helicóptero sobre el Zócalo de la Ciudad de México durante la filmación de "Spectre" la más reciente película de James Bond en México, el lunes 30 de marzo de 2015. El gobierno de la Ciudad de México aseguró el jueves 2 de abril que la filmación de  "Spectre", en el corazón de su centro histórico fue benéfica para la actividad económica local. (Foto AP/Sandra Stargardter)

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Avalancha matrimonial

Fuerza mayor

Como ocurre en el caso anterior, la película sueca no es para tirar cohetes pero esta secuencia es fantástica, se mire como se mire. Al comienzo de la historia, una familia se instala en un hotel de montaña. Todo va muy bien hasta cierto desayuno en la terraza. Filmada por entero con un plano fijo, observamos en la distancia a los padres y los niños disfrutar de la comida. Se escucha una detonación. Se trata de un alud de nieve en las pistas, provocado y bajo control, como bien repite el padre una y otra vez, sereno y casi entusiasmado. Lo que sucede finalmente me hizo reír con ganas. Hay que tener cuidado con las prioridades y revisar de vez en cuando los impulsos. De no hacerlo puedes ganarte unas vacaciones en familia en toda regla.

 

 

Alucinar con el viaje de ida

Mad Max: Fury road

Mad Max: Fury road tiene tres actos en un teatro de pesadilla. Una huida desesperada hacia la nada; un aliento amargo en la nada; una huida desesperada de regreso de la nada. Y en medio, de todo. Un delirio visual que discurre más allá de ese cruel desierto post apocalíptico, que derrumba cualquier cumbre del género de acción. Como dije en otro post, hay que verla para poder quedarse sin palabras a la hora de compararla. Se trata de una película única, la película del año. Esta es una opinión compartida por el grueso de la crítica especializada, por la crítica aficionada y por muchísimos cinéfilos de todo el mundo. Llegará el momento de los galardones y Hollywood es muy probable que se olvide de ella. No nos extrañará. No nos importará. Hemos sido testigos. No podremos olvidar jamás segmentos de esa larga secuencia de huida:

 

 

 

Juárez

Sicario

Un grupo de élite. Un operativo relámpago: entrar y salir. Extracción en país extranjero; algunos lo llamarían secuestro. Y la Bestia no lo permitirá por las buenas. Intentará cerrar las fauces en el último instante. La tensión hace ya rato que es insoportable. Comenzó cuando escuchamos el plan de la operación, creció con el seguimiento al convoy en zona hostil y ahora que estamos a punto de regresar, tan cerca de salir indemnes, la situación nos tiene con las uñas clavadas al asiento del vehículo. Porque nosotros no estamos en una butaca de cine o en un sillón frente al televisor: estamos dentro de ese todoterreno, jugándonos nuestras propias entrañas revueltas por el miedo. La culpa o el mérito es de Denis Villeneuve, director canadiense que logra con Sicario el thriller más maduro de los últimos tiempos y, aquí concretamente, firma la que probablemente sea la secuencia del año. La escena adjunta, desenlace de la secuencia completa en consideración, ha cortado mis palabras a golpe de machete. Un machete fílmico esgrimido por un neurocirujano con el pulso de la denuncia en una mano y el trazo del arte en la otra.

 

Todos los derechos sobre los videos pertenecen a sus propietarios: creadores, compañías cinematográficas y distribuidores.

Parábola Durden

P.D: Muy pronto publicaré mi látigo con las mejores películas del 2015, y hay diferenciación entre las películas secuenciadas y destacadas aquí y las elegidas finalmente en el TOP del año.

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