Esquirla: ¿Bajo el peso de un espejismo?

 

 

—Es un espejismo. ¿Estaremos soñando?

—Bueno, si es así… yo me pido un café y un bollo soñado.

 

Bajo el peso de la ley,  1986

Jim Jarmusch

Un plano fijo que nos muestra una cafetería perdida, surgida de la nada. En el plano aparece primero el personaje de Roberto Benigni, como no podría ser de otra forma. Él es el optimista, el tipo positivo, inquieto y alegre, el carácter afable. Acto seguido aparece el personaje de John Lurie y se detiene a su derecha, y luego el personaje de Tom Waits, que se sitúa a la izquierda. Se mantienen en línea, de espalda a la cámara, contemplando la cafetería del claro. El trío de presos fugados ha pasado por una pesadilla, siguiendo el curso de ríos turbios y atravesando traicioneros manglares pantanosos. Finalmente han dado con un rastro de civilización y no acaban de creerlo, aunque puede apreciarse por detalles sutiles cómo cada uno actúa de forma distinta ante el descubrimiento, respondiendo a un carácter propio, a un perfil de personaje asimilado hasta la médula y mostrado en todo momento. El preso interpretado por Lurie, quizás el más pesimista acerca de su destino, dice con voz gravosa: “Es un espejismo. ¿Estaremos soñando?”. El personaje de Benigni, situado en medio, reparte miradas atentas e inocentes a uno y otro compañero, con esa condescendencia y esa sonrisa jovial y entusiasta que despliega durante toda la historia. Espera la reacción de ellos y busca confirmación para expresar su alegría contenida. A la izquierda, con voz aún más rota y sobrenatural, responde el antiguo presentador radiofónico al que da vida Tom Waits, el más listo y tranquilo de los tres protagonistas: “Bueno, si es así… yo me pido un café y un bollo soñado.”

Genial, genial y genial.

Arte.

Mensaje.

Inspiración.

En esa respuesta tan sencilla y espontánea está implícita toda una filosofía de vida. Puede que la mejor que exista. Piensen detenidamente en ello.

 

 

 

Después de eso envían al personaje de Benigni a comprobar que no haya polis en el lugar y se trate de una trampa. No lo era. En lugar de polis, el encantador personaje encuentra un alma gemela. Un amor en un lugar recóndito. Alguien que se ha perdido con toda la intención por quedarse atrás y acaba encontrando a alguien que se ha perdido por tratar de seguir adelante. Lo que ella no sabe es que perderse es la mejor forma de encontrar a un perdido.

Cine de mil kilates.

¿Sueños para románticos de otra época?

Bueno, de ser así… me pido todos los romances soñados de Jarmusch.

 

 

 

P.D: En alusión a esto último, no veo la hora de que estrenen en España la última del director: Only lovers left alive. Pinta increíble.

 

Categories: Esquirlas de cine

Leave a Comment